Patricio González: «Horas frío, lluvias tardías y un clima cada vez más extremo marcarán esta temporada»

Las condiciones climáticas para la temporada de cerezas presentan un escenario dual. Mientras el invierno avanza con una favorable acumulación de horas frío, la evolución del evento El Niño podría transformar la primavera en un período de alta complejidad para la producción frutícola, según advirtió el académico Patricio González.

De acuerdo con el especialista, pese al déficit de precipitaciones registrado durante mayo y junio, el ingreso de masas de aire polar ha permitido una importante acumulación de frío invernal, alcanzando actualmente entre 520 y 550 horas frío. Con julio y agosto aún por delante, estima que la temporada podría cerrar entre 900 y 1.100 horas, suficientes para favorecer una adecuada brotación, floración y desarrollo del cerezo.

«Los agricultores no deberían temer una reducción de horas frío», señaló González, aunque enfatizó que cada variedad y cada huerto presentan comportamientos distintos, por lo que recomendó continuar monitoreando semanalmente la acumulación mediante estaciones meteorológicas antes de tomar decisiones de manejo.

No obstante, el experto sostuvo que la principal atención debe centrarse en la evolución de El Niño, fenómeno que comenzó a desarrollarse durante mayo y que alcanzaría su máxima intensidad entre la primavera y el verano. En este contexto, explica que el calor no sería una limitante para acumular grados-días, pero sí aumenta la probabilidad de precipitaciones tardías, heladas primaverales, granizos puntuales y eventos meteorológicos extremos que podrían afectar directamente la calidad de la fruta.

Entre los principales riesgos para el cerezo identificó lluvias durante septiembre, octubre e incluso noviembre, seguidas por bruscos aumentos de temperatura que favorecen la partidura de la fruta, además de posibles heladas posteriores al paso de sistemas frontales, especialmente desde Maule hacia el sur.

«La información agroclimática será fundamental durante toda la temporada», concluyó Patricio González, quien recomendó seguir semana a semana la evolución de los pronósticos, considerando que el clima actual se caracteriza por una alta variabilidad y eventos extremos que pueden incidir directamente en la calidad exportable de las cerezas.