Más lluvias, pero menos frío: El desafío agroclimático que trae julio

El agroclimatólogo Patricio González advierte que el invierno entra en una etapa decisiva: tras un inicio marcado por heladas intensas y buena acumulación de frío, julio y agosto podrían estar dominados por lluvias abundantes, nevadas cordilleranas y mayor riesgo de eventos extremos.

De acuerdo con el reporte, el fenómeno de El Niño comenzará a mostrar con mayor claridad sus efectos durante las próximas semanas, marcando un punto de inflexión en el comportamiento climático de la temporada.

Durante mayo y junio, el frío ha sido protagonista. La presencia de masas polares permitió una sólida acumulación de horas frío, condición favorable para cultivos como el cerezo. Al mismo tiempo, las heladas alcanzaron intensidades considerables en la Región del Maule y zonas más australes. No obstante, julio podría marcar un giro. Los sistemas frontales comenzarían a ingresar con mayor frecuencia e intensidad, impulsando precipitaciones tanto en valles como en cordillera, donde también se espera acumulación de nieve desde los 1.500 a 2.000 metros de altitud.

Esta nieve resulta estratégica para asegurar reservas hídricas durante primavera y verano. Sin embargo, el retorno de lluvias intensas también obliga a mantener vigilancia sobre posibles crecidas de ríos, saturación de suelos e inundaciones.

El mensaje del agroclimatólogo apunta a monitorear de forma permanente tanto las horas frío como la evolución de los sistemas frontales, que serán claves para anticipar impactos y tomar decisiones oportunas en el huerto.

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